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La autoestima del profesor PDF Imprimir E-mail

El profesor  representa uno de  los elementos clave en la formación y en el desarrollo de unas nuevas generaciones más abiertas, libres, seguras, competentes, capaces y más felices y efectivas en sus vivencias y en sus resultados. En las relaciones adulto/profesor interviene una relación más directa y profunda que la transmisión de conocimientos. La personalidad del profesor se proyecta en el niño, el profesor acaba actuando lo quiera o no como un psicoterapeuta.

Para educar de forma efectiva se necesitan educadores que sean capaces de relacionarse consigo mismos desde la aceptación incondicional de sus propias diferencias y que tengan una visión esencialmente positiva de la vida y de las relaciones humanas.

La mayor parte de los niños que llegan a la escuela presenta una carencia de autoestima más o menos acentuada, debido a que los niños crecen y se desarrollan en un ambiente que unas veces es autoritario y represivo, y otras demasiado permisivo. En ambos casos el niño acaba careciendo de una suficiente seguridad y autoconcepto como persona.

Así, se dan situaciones en las relaciones alumno/profesor como:

-          -         Trato autoritario o de sumisión en el aula.

-          -         Dificultad de comunicación o diálogo.

-          -         Miedos.

-          -         Vergüenzas.

-          -         Resentimiento,...

Éstas son las causas y al mismo tiempo las consecuencias desmotivantes del condicionamiento anímico del educador.

Más o menos todo el mundo está de acuerdo en que, si queremos modificar la sociedad en que vivimos, hay que modificar el sistema educativo, desde la familia y desde la escuela.

Se debe motivar a los educadores para que dediquen más tiempo y esfuerzo a la formación de la personalidad, al aprendizaje a pensar y aprender y, sobretodo, a la apertura en las relaciones intra e interpersonales de cada alumno.

Por autorrealización entendemos unas actitudes personales de crecimiento y aprendizaje continuos acompañas por el conocimiento del aprendizaje mismo.

Hay que reconocer que el profesorado necesita ser apoyado, reforzado y preparado adecuadamente para la educación de las personas desde la escuela.

No seamos tímidos, abrámonos a nuestros descubrimientos sobre nosotros mismos.

Características de la persona con autoestima:

1. No tiene miedo a comunicar sus sentimientos, emociones, reacciones, opiniones, sentimientos,....

2. Acepta los cumplidos propios y de los demás como refuerzo de su labor y esfuerzo personal, y como motivación para un crecimiento continuo.

3. Acepta  los errores y las críticas de los demás como instrumentos de aprendizaje.

4. Se acepta a sí mismo tal como es, sin frustrase ni gastar energías en recriminar.

5. A corto plazo, no tiene expectativas  inalcanzables sobre sí mismo y sus relaciones con los demás.

6. Sabe escuchar de forma activa y empática, y está abierto a cualquier mensaje que se le transmita.

7. Es optimista, ya que cree en la capacidad de progreso de sí mismo y de los demás.

8. Es honesto y sincero, consecuencia de la fe en uno mismo y en los demás.

9. Es tolerante y comprensivo.

10. Es entusiasta, valiente, decidido, creativo, flexible.

11. Tiene sentido del humor.

12. Reconoce sus propias limitaciones.

13. Es capaz de gozar de las pequeñas cosas de la vida.

14. Tiene buena capacidad de empatía. Está abierto a lo imprevisto.

15. Tiene buena comprensión de las diferencias personales de cada uno.

16. Siente inquietudes de autosuperación.

17. Confía en sí mismo y en su capacidad de resolver la problemática de su propia vida.

Características del profesor con autoestima:

1. Creen en su importancia como educadores y son conscientes de que enseñando están creciendo y madurando ellos mismos cada día más.

2. Llegan a proyectar a sus alumnos una visión positiva  de su propia esencia  como personas.

3. Alientan la reflexión y la conciencia sobre la capacidad y los potenciales propios y de cada alumno. Estimulan el sentido de cooperación, competencia, motivación y autoconcepto.

4. Practican y enseñan desde el concepto de la interdependencia de las personas y las cosas.

5. Respetan y dan confianza  a sus alumnos. Le aceptan tal y como son.

6. Suscitan admiración, respeto y cariño en sus alumnos por su forma abierta y cariñosa de actuar y relacionarse.

7. Estimulan, motivan y ayudan a sus alumnos a buscar y encontrar las soluciones a sus propios problemas y conflictos.

8. Se sienten cómodos en sus relaciones con sus alumnos y desarrollan mutuamente la interacción y el sentido de pertenencia.

9. Se relacionan de forma positiva y constructiva con sus colegas del claustro de profesores.

10. Piden y aceptan el apoyo de los padres de los alumnos.

11. Disfrutan de lo que hacen y de los resultados que consiguen, sean cuales sean.

12. Están seguros de su capacidad de generar disciplina en su clase. Según estudios recientes, la disciplina en el aula es el resultado de las proyecciones  anímicas del profesor que son recogidas por los alumnos.

Autoestima: apreciación de la propia valía e importancia y asunción por el propio individuo de su responsabilidad hacia sí mismo y hacia sus relaciones intra e interpersonales.

Lo importante es sentirse bien consigo mismo en cualquier contexto y facilitar el que los demás también se sientan cómodos y satisfechos en sus relaciones con nosotros.

Cada educador proyecta y transmite si situación anímica a sus alumnos. Éstos, de una forma u otra, le toman de modelo y, si el modelo es insuficiente, las consecuencias pueden ser, y en general son, negativas para su crecimiento y maduración. La sociedad ha asumido que el profesorado, junto a las familias, tiene la tarea y la responsabilidad de la formación de la personalidad de las nuevas generaciones, y no se limita a transmitir conocimientos. Del ejemplo y actuación del profesor en el aula depende que los niños puedan neutralizar, aunque sea sólo en parte, los eventuales ejemplos negativos que reciben de su familia y del entorno. Los mensajes negativos que los niños reciben de los medios de comunicación y del entorno, fuera de la escuela, pueden ser neutralizados con mensajes positivos desde el aula y del modelo de adulto que representa el profesor.

Cinco componentes básicos de la autoestima:

seguridad, identidad, integración, motivación y competencia.

Medidas para ensalzar el autoconcepto del profesor y de los alumnos:

1.      Dar a los alumnos cariño incondicional.

2.      Tomarse tiempo par escucharles.

3.      Reconocerles su valía e importancia y darles refuerzo psicológico al respecto.

4.       Reconocer fechas importantes para él.

Pautas para elevar la autoestima:

- Activación de nuestro potencial de desarrollo.

- Aceptación de uno mismo y búsqueda de los propios potenciales.

- Posibilidad de crecimiento personal y de cambio.

- Desactivación de hábitos y preconceptos.

- Renuncia a la negación.

- Empatía, respeto mutuo, comunicación, escucha activa.

- Integridad-honestidad.

- Conversación interior y exterior.

- Somos la causa de nuestra vida: cualquier cosa adquiere una u otra característica de acuerdo con la forma en que la percibamos e interpretemos. Modificamos nuestra percepción de las cosas según el estado de ánimo en que nos encontremos, lo que nos permite escoger nuestros recursos y entrar en acción para encontrar soluciones.

- Imaginación, entusiasmo, actitudes positivas.

Técnicas para la elevación de la autoestima personal:

1.      Reflexión.

2.      Autoconocimiento.

3.      Aceptar lo que no nos gusta como una realidad y reconocerlo para poderlo cambiar.

4.      Utilizar técnicas específicas para el cambio de hábitos.

5.      Reforzarnos con los cambios conseguidos, en la convicción de que somos capaces de hacerlo.

6.      Comprobar en la práctica diaria cómo, a raíz del trabajo que estamos realizando, nos relacionamos mejor con nosotros mismos y con cualquier persona, en todos los contextos, empezando por el escolar.

7.      Practicar la reinterpretación de situaciones y personas desde una perspectiva positiva y de acción.

 

Se hace necesario contemplar la individualidad dentro del colectivo de profesores. “El profesor también es una persona”, vive sus experiencias según el momento de su ciclo vital, al que hay que añadir su ciclo como profesor. Todas estas experiencias están matizadas por las influencias del sistema en el cual está inmerso.

Entre las dolencias psíquicas del profesorado se encuentra el estrés. Una de las fuentes provocadoras serían los cambios tan rápidos de la sociedad, así como la exigencia que de ahí se desprende de adoptar nuevos roles profesionales. Se subraya la importancia que tiene poseer una buena capacidad de adaptación. Se valora el hecho de tener equipos de apoyo, formados por los propios colegas, para poder compartir el proceso de reconversión profesional y las dificultades que a cada uno le supone.

Fuentes de estrés en profesores:

- Agresiones verbales por parte de los alumnos.

- Una estructura jerárquica inadecuada en mi centro.

- Mal ambiente en el grupo de profesores.

- Mantener la disciplina en la impartición de la clase.

- La excesiva supervisión de mi trabajo.

- Malas relaciones con superiores jerárquicos.

-Mala consideración de la sociedad hacia mi profesión.

- Conflicto entre las necesidades de mi departamento y los puntos de vista de la dirección.

- Enseñar a personas que no valoran la educación.

- Pocos profesores para el número de alumnos que hay.

- Falta de Información acerca de lo que debo hacer.

- Tratar con los problemas normales de comportamiento de los alumnos.

- Los profesores en conjunto pueden influir poco en las decisiones del centro.

- Presenciar las agresiones entre los alumnos.

- Cuando se valora mi actuación por parte de los demás.

- Esquemas de trabajo muy poco definidos.

- Falta de respaldo de los padres en problemas de disciplina.

- Falta de información sobre cómo debo hacer mi trabajo.

- Agresiones físicas de los alumnos.

- Formación no adecuada para responder a todas las demandas.

- Rivalidad entre grupos de profesores.

- Impartir clase a un grupo con un número elevado de alumnos.

- Desconsideraciones por parte de los alumnos.

- Trabajo excesivamente repetitivo y monótono.

- Desconocimiento ante muchas de las exigencias a las a las que me enfrento.

- Falta de participación en la toma de decisiones en el centro.

- Impartir las clases en una lengua que no es mi lengua materna.

- Inestabilidad de mi puesto de trabajo (posibilidad de quedarme sin trabajo).

- Indefinición de mis responsabilidades.

- Inestabilidad de mi puesto en el centro actual (cambio de centro).

- Alumnos que intentan probarte en todo momento para ver hasta dónde llegas.

- Deficiente comunicación dentro del equipo de enseñanza.

- Falta de recursos o materiales para realizar mi trabajo.

- Enfrentamientos en clase con los alumnos.

- Realizar cosas con las que no estoy de acuerdo.

- Poca responsabilidad de la mayoría del personal del centro hacia su trabajo.

- Recibir instrucciones incompatibles u opuestas.

- Asistir a tutorías con los padres.

- Presiones en el ámbito del centro para obtener unos determinados resultados.

- Falta de autonomía para el desempeño de mi trabajo.

- Salario bajo en relación al trabajo que desempeño.

- Demandas a los profesores de buenos resultados por parte de los padres.

- El hecho de que ser un buen profesor no implique necesariamente promoción.

- La evaluación a los profesores.

- Constantes cambios que tienen lugar en mi profesión.

- Falta de oportunidades para la promoción.

- Falta de oportunidades para solicitar traslados.

- Dar clases en áreas que no son de mi especialidad.

- Carencia de formación para enfrentarme con algunas situaciones.

- Impartir más clases que otros compañeros.

- La constatación de que no me gusta la enseñanza.

- Tener que sustituir a compañeros ausentes .

- Demasiada cantidad de materia a impartir en el tiempo disponible.

- La realización de cambios inadecuados.

- Falta de apoyo del equipo directivo.

- Falta de información sobre cómo han de instaurarse los cambios.

Es posible y conveniente:

a. Abandonar la actitud de estar predominantemente a la defensiva.

b. Reconocer las propias cualidades positivas y negativas.

c. Reconocer que no se es perfecto, ni falta que hace.

d. Evitar la recurrencia a sentimientos e ideas negativas.

e. Tender a valorar lo positivo o las coincidencias con los demás, más que lo negativo o las discrepancias.

f. Entrenarse en habilidades comunicativas, especialmente en técnicas de asertividad y otras habilidades sociales.

g. Aceptar gradualmente retos y responsabilidades, ampliando con ello la propia zona del próximo desarrollo (Vigotsky).

h. Influir en otros, desde el respeto a las tomas de decisiones ajenas, en las situaciones en que lo deseemos y creamos conveniente.

i. Aprender de otros: practicar la receptividad, la escucha activa y la constatación de que se va aprendiendo y cambiando paulatinamente.

j. Ser uno mismo, quitarse la máscara que podemos estar utilizando para representar papeles que en lo más profundo de nosotros mismos no nos satisfacen: no temer a ser cada vez menos rol y más persona, para sí y para los demás.

- Inventario de cualidades.

- Afirmaciones positivas y repetitivas.

- Creación de ocasiones que nos muestren nuestra valía e importancia.

- Aceptar los cumplidos.

- Evitar generalizaciones.

- No preocuparse por las críticas de los demás.

- Cultivar la autoestima de los otros.

- Relajación.

 

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